El Consejo de la Juventud (CJE) fue una de las instituciones que más tardó en ver la luz desde el cambio democrático producido en España tras la Constitución de 1978. Hicieron falta seis ministros de Cultura y 12 directores generales de la Juventud para su creación. Más de siete años de negociaciones entre la Administración y las asociaciones juveniles para alcanzar un acuerdo y una Ley -¡por fin!- que vio la luz en noviembre de 1983. ¿Mereció la pena esperar tanto? Hoy, 25 años después de aquella fecha, nadie puede decir que no.
